RESPUESTA DE UN “TÉCNICO” AL COMPAÑERO HUBERT BALLESTEROS

REMAACPP 30 de Enero 2017 Tecnologia Rema
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Respetado Hubert:

En primer lugar, enviarle un combativo saludo por su libertad, que celebramos y por su incansable y valioso trasegar revolucionario, que ni las rejas del régimen pudieron refrenar y que en consecuencia me han hecho un entusiasta lector de sus permanentes aportes y análisis sobre el momento político que nos desafía actualmente.

En segundo lugar, comentarle que aunque diversas tareas retrasaron este escrito, no quería dejar de comentar el suyo de diciembre titulado “Las ONGS, apoyo para la organización o nuevas dirigencias” en razón a que considero que plantea ciertas consideraciones que nos llevan a una discusión cuyos pilares argumentativos, nos conducen si no a un debate inexistente, por lo menos a un debate errado que no profundiza en el verdadero debate sobre mejorar y potenciar la relación entre una organización y su equipo técnico. Por esta razón, debo decir que no apuntaré en este texto a rebatir los argumentos planteados, sino mas bien a sugerir que son otros los debates que deben darse para el avance de los procesos organizativos.

Comenzando con el texto, lamento que se aproveche del generalizado recelo que tenemos los militantes de muchas organizaciones de base hacia la sigla ONG, para desarrollar una argumentación que en realidad va directamente contra los llamados “grupos técnicos”.

En esta misma perspectiva, vale rescatar lo planteado por Ågren Gunnar, en el texto la nueva política de salud pública en Suecia, quien plantea allí que la participación social y la democracia son fundamentales para la construcción de sociedades saludables y es por ello la importancia del acuerdo pactado el 12 de noviembre entre Gobierno Nacional y Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo, Porque en esencia, está en juego la posibilidad de que fuerzas sociales y políticas puedan reincorporarse a la lucha política sin armas y sin que sean asesinados por las fuerzas del Estado, o paralelas al mismo como viene sucediendo con los integrantes del movimiento social colombiano en particular en la últimas semanas.

Continúa usted con un segundo planteamiento que parte de premisas a mi entender erradas o que intencionalmente omiten información y aportes que podrían ser muy valiosos para sacar todo el provecho posible de contar con capacidades técnicas en una organización. En éste sentido, cuando usted plantea la idea de “pequeños grupos de profesionales”...”penetrando en el movimiento social y sus organizaciones” hay cuidadosamente enmascarados tres puntos de partida sin sustento:

1- En el seno de una organización social, la única forma de que exista un profesional es “penetrando en ella”, negando con esta omisión que un líder campesino pueda estudiar agronomía o un obrero que lidera un sindicato se vuelva abogado laboralista, ambos adquiriendo capacidades técnicas que aportan a sus procesos de base. Lo anterior, sin profundizar en el sentido leninista del revolucionario profesional, que apuntaría a la formación permanente para adquirir capacidades -no necesariamente títulos- que permitan aportar al proceso revolucionario.

2- El movimiento social en su sector estudiantil, produce (y debería producir más) cuadros “técnicos” que hoy hacen, en mi opinión importantes aportes a nuestros procesos de base y que por tanto, cuando estaban terminando su formación profesional, no “penetraron” el movimiento social, sino que pasaron de la lucha estudiantil a otro sector social, para aportar en otra trinchera de lucha.

3- Los llamados “grupos técnicos” solo están compuestos por personas con un título universitario. Esta premisa no solo sería equivocada sino que contradice la propuesta interesante de “diálogo de saberes” que usted plantea en su escrito, en consecuencia, permítame creer que estamos de acuerdo en proponer que todo equipo técnico debe tener miembros que sean líderes campesinos, independientemente de que hayan cometido la picardía de tener un título académico, como para ir apuntando a los debates que realmente darían un salto cualitativo.

Continuando con el texto, le pediría que convocáramos a un amplio debate político y técnico sobre la “eficiencia en la gestión y ejecución de proyectos” que usted lamentablemente deja sin desarrollar y que es un terreno en el que -como usted bien lo sabe- las organizaciones sociales tenemos una larga trayectoria de desaciertos, que no nos dejan bien parados frente a la coyuntura de implementación que nos exige ser protagonistas en las posibilidades de desarrollo regional que abre el Acuerdo de La Habana y que se construirán precisamente a través de proyectos, al menos hasta que las organizaciones desarrollemos una forma diferente de actuar.

Por otra parte, como lector asiduo, le pido que no se abstenga de calificar de ilegítima a la exclusiva persecución de “posibilidades económicas” al interior de las organizaciónes, así lo es y en mi opinión los compañeros que lo hagan deberían ser expulsados o por lo menos removidos de toda responsabilidad relacionada con la gestión de recursos. Lo que si debo recalcar es que es errado utilizar la frase “aspiración personal” con la connotación negativa que usted le imprime, pues la usa para asociarla a lo económico, al respecto me permito opinar que toda organización revolucionaria debería responder a las aspiraciones personales de sus militantes, en el sentido de desarrollarse como seres humanos y no limitado al terreno de lo económico, tentación en la que usted cae para darle un tono oscuro, malintencionado y dramático a su explicación para la que entiende como “proliferación” de los equipos técnicos.

En este punto, pasaría a necesitar mayor desarrollo de lo que usted llama “liderazgos naturales” que son planteados como irreemplazables e irrefutables. Un mayor detalle de las cualidades que debe tener un líder natural, nos permitiría comprender el verdadero sentido de esta idea como pilar indeclinable de su argumentación.

Siguiendo con el texto, hay mas imprecisiones en su explicación -siempre con desenlace desfavorable- sobre el proceso como los grupos técnicos primero penetran las organizaciones como un “apéndice”, para después lograr la “suplantación de la dirigencia natural” o hacerlas dependientes de ellos con los “proyectos de desarrollo social y comunitario”. De lo anterior anotaría:

1- Los dos peligrosos desenlaces que usted anota, parten de su consideración errada de que cuando son un “apéndice” mas externo y controlable son sujetos a nuestra dirección, es errada, porque desconoce que puedan haber cuadros con formación política que sean parte de esos equipos técnicos, y que eventualmente participen o mínimamente rindan cuentas a una dirección colectiva, que es en mi opinión en donde verdaderamente tendríamos un control político del funcionamiento de las tareas técnicas en la organización.

2- Aunque sabe usted capitalizar la mala fama del “proyectismo oenegero” cuando plantea el desenlace de la dependencia, omite denotar que cualquier proyecto de desarrollo representa una visión del territorio y una apuesta política como mínimo. Por lo tanto, el verdadero debate no es si dependemos o no de un equipo técnico o una ONG, el verdadero debate es como garantizamos que los proyectos reflejen nuestras necesidades y nuestras propuestas para solucionarlas y cómo responden a nuestra visión de transformación de la sociedad

En este punto paso a mencionarle una anécdota que me contó un amigo sobre el día en que se enteró que Hu Jintao había sido elegido Secretario General del Partido Comunista Chino: al contárselo a un compañero, éste le contestó: -Ah sí, es un obrero!!-; mi amigo un poco sobrador replicó:- No, no, es un ingeniero-; finalmente el otro se retiró diciéndole con una sonrisa: -Usted si no entendió nada de economía política-...

No peca usted de ortodoxia cuando prohíbe con vehemencia que un equipo técnico o sus miembros salgan de la noble labor de “apoyo” para cometer el delito de “dirigir”. Resulta todo menos ortodoxo, el creer que una persona con formación política y universitaria, ni siquiera pueda ser considerado parte de una organización y mucho menos directivo, simplemente por que no, es por el contrario determinista y a lo sumo una interpretación limitada de la división social del trabajo. ¿Qué será entonces de los técnicos, hijos de campesinos, formados en la universidad campesina que construiremos?

Tampoco hay ortodoxia en su planteamiento sobre las fuentes de financiación y la concertación, en primer lugar porque (siendo ortodoxos) ningún proceso político, sea para liberar u oprimir mas a los pueblos se hace sin finanzas y aunque usted detalla los peligros ciertos del “oenegerismo malsano”, olvida ilustrarnos sobre otras fuentes de financiamiento que -apelando al principio de realidad de un revolucionario- hayan funcionado y estén a nuestro alcance en la coyuntura actual. Por el contrario -usted conoce bien el fenómeno- por la represión, por el momento actual y por nuestros propios errores históricos, hoy nos encontramos en una situación territorial débil que puede entregarle una pista de aterrizaje a las peores ONG, que por su cuenta irán destruyendo el tejido social con asistencialismo.

Para concluir, le ratifico mi admiración y respeto, invitándolo a usted y a todos los compañeros -técnicos o no- a pensarnos y profundizar en debates serios y que busquen llegar a conclusiones superadoras sobre los siguientes temas y otros que puedan surgir:

  • Las ONGs del mundo que representan los intereses del capital.
  • Creatividad financiera para organizaciones sociales.
  • Formación política para Técnicos y para Campesinos.
  • Qué información de la organización se debe compartir con una ONG externa y cuál no.
  • Cómo garantizamos un control político y económico acertado de los proyectos que ejecutamos.

Por: Andrés Pulido (Zootecnista).

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